Lo que aprendí leyendo a Thibaut Meurisse y conversando con la IA
Actualmente estoy leyendo Domina tus emociones de Thibaut Meurisse. Un libro sencillo, directo y muy práctico. Hay una parte que me llamó especialmente la atención.
Meurisse dice que una emoción se forma en tres pasos muy simples:
interpretas lo que ocurre, te identificas con esa interpretación y después repites esa reacción hasta convertirla en un hábito emocional.
Cuando leí esa idea me quedé pensando. Es verdad. Muchas de las emociones que sentimos a diario no vienen del evento en sí, sino de lo que ya traemos aprendido. Y lo más curioso es que repetimos esas reacciones casi sin darnos cuenta.
Pero me surgió una pregunta muy concreta
¿Cómo se aplica esto en la vida real?
¿Qué hago con esta información cuando estoy bajo presión, cansado o tratando de responder con calma frente a mis hijos o en el trabajo?
Para entenderlo mejor decidí preguntarle a la IA qué pasa en el cuerpo cuando aparece una emoción y cómo se puede interrumpir ese ciclo. Quería conectar la psicología con la biología y la vida cotidiana.
La explicación fue clara y directa.
La parte que nunca nos explicaron sobre las emociones
La IA me dijo que, biológicamente, una emoción comienza mucho antes de que tú la notes.
La amígdala interpreta (la parte de tu cerebro encargada de las emociones) lo que está pasando en milisegundos. Es tan rápida que tu parte racional (la que piensa un poco más) llega tarde. Por eso reaccionamos antes de pensar. No es falta de autocontrol… es diseño biológico. Así estamos hechos pues.
Y luego viene algo todavía más interesante la narrativa interna.
Ese pequeño diálogo que aparece en tu mente y que dice “esto me molesta”, “esto siempre es así”, “yo soy así”. Esa narrativa es la que refuerza la emoción.
Y si esa reacción se repite varias veces, el cerebro aprende que esa es “la forma” de responder. Es pura neuroplasticidad.
Cuando entendí esto, todo comenzó a calararse
no es la emoción lo que me controla, es la repetición automática.
¿Cómo interrumpir el ciclo sin filosofar demasiado?
Aquí viene lo útil. Puedes romper el ciclo emocional con tres acciones muy simples.
Pausa fisiológica (con tu cuerpo)
Respirar de manera consciente por diez segundos cambia tu estado interno. Literalmente baja la activación del sistema nervioso.
Nombrar lo que sientes
- No “soy así”.
- No “siempre me pasa”.
- Solo “estoy sintiendo…”.
Nombrar activa la parte racional (la que piensa y analiza) del cerebro y reduce la intensidad emocional.
Cambiar la interpretación
Hacerte esta pregunta:
¿Qué más podría significar esto?
abre una ventana de calma. No resuelve todo, pero te da espacio para responder mejor.
No es magia. Es entrenamiento. Es constancia. Repetición para mejorar.
¿Por qué esto es importante para padres líderes?
Las personas que nos rodean no reaccionan tanto a lo que decimos, sino al clima emocional que generamos.
Y nuestros hijos, especialmente, aprenden más de cómo respiramos, cómo manejamos la tensión y cómo respondemos bajo presión, que de nuestros discursos.
No se trata de ser perfectos.
Se trata de ser conscientes.
De recordar que podemos entrenar nuestras emociones igual que entrenamos cualquier otro hábito.
Como digo siempre
nuestros hijos no necesitan padres perfectos, necesitan padres que cada día se conviertan en el ejemplo que ellos necesitan.
