El contexto: Perfección inexistente
Tengo una especie de «cansancio mental» de recibir correos escritos a la perfección, ideas maravillosas, la ortografía ni hablar, hilo conductor extraordinario, palabras todas dignas de una novela del más famoso de los autores. Esto se repite en posts de redes sociales, blogs cada vez más perfectos y que, debo calarar, no estoy en desacuerdo con ello. Generan conocimiento, nos ayudan a entender mejor algunas cosas y no pongo en duda la intención de quién los «crea».
Mi realidad: búsqueda del éxito acelerado y ego escondido
Porbablemente estemos enganchados en un ciclo, no sé si virtuoso o vicioso, de una búsqueda constante del éxito de manera expedita. Me incluyo en la ecuación, porque creo que todos tenemos cierta ansiedad en ese sentido, nuestra propia interacción con el mundo digital y el consumo masivo, nos lleva a ello de manera inconsciente.
Probablemente mi ego esté más presente de lo que realmente pienso, aunque me esfuerzo bastante para mantenerlo a raya. Sin satanizarlo, porque también lo necesitamos para crecer y superarnos.
El tiempo, pienso en él siempre y me repito constantemente: el trabajo, el esfuerzo, los hábitos y las pequeñas decisiones que tomamos a diario, nos llevan a las acciones que, seguramente (al menos eso creo) darán resultados en el futuro. Tal vez caminar lento sea una virtud de la que no soy consciente. Tal vez concentrarme en lo que realmente considero valioso me ayude más de lo que creo. Realmente no lo sé.
Las acciones: adaptable, creativo, humano.
¿Qué estoy haciendo? Tomé varias decisiones. La primera es no negarme a la realidad y procurar adaptarme al contexto para poder evolucionar. No pretendo tapar el sol con un dedo y cerrame a un mundo de posibilidades practicamente infinito. La segunda es no permitir que ese deseo de triunfar ahogue mi creatividad y todas esas habilidades que he desarrollado durante años. Como dicen en mi pueblo, «bajarle dos rayitas» al ego y no dejar que sea más grande que mi deseo de servir. La tercera es mantener a flote mi humanidad, ese conectar con las personas mirándolas a los ojos, dejando que la empatía se apodere de mi, sintiendo, viviendo, escuchando, valorando, comprendiendo. No con verdades absolutas, sino con reflexiones profundas que nos lleven a un nivel de cosnciencia superior.
El futuro: nadar contra corriente.
No pretendo convencerte de nada con este escrito y es perfectamente válido pensar de forma crítica, esa es mi idea, lo único que quiero decirte es que pienso caminar contra corriente y seguiré fiel a mi estilo, mis valores y principios, en lo que creo profundamente. Nadar en contracorriente, no hacer lo que todo el mundo hace, que la inteligencia artificial me ayude, sin que se convierta en verdugo de mi cerebro. Que potencie mis habilidades pero no en detrimento de mi capacidad cognitiva. ¿Bien? ¿mal?, creéme, no lo sé. Miedo, es normal. Parálisis, nunca. Siempre podemos reenfocar y ajustar la estratgeia en caso de ser necesario.
